Gonzalo Queipo de Llano y Sierra

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Tordesillas 1875 – Sevilla 1951

Militar de formación desde que a los 18 años ingresó en la Academia de Caballería de Valladolid, finalizada su etapa en la Academia en 1896, es destinado como teniente a la guerra colonial de Cuba. Allí obtuvo cinco cruces de la Reina Cristina por méritos de guerra, llegando a capitán. Tras la derrota de 1898 regresó a España continuando su carrera en las guerra de África dándose a conocer en 1909 en una expedición a Melilla con el Regimiento de Lanceros de la Reina . En 1910 es encerrado en la prisión militar del Castillo de Santa Catalina (Cádiz) por participar en una manifestación de oficiales. De vuelta a Marruecos asciende a coronel donde compagina la actividad militar con negocios personales. En 1923 fue ascendido a general de brigada y destinado a la segunda jefatura de la zona de Ceuta.

Proclamada la Dictadura de Primo de Rivera, Queipo de Llano tuvo roces continuos con el dictador. Fue expedientado y destinado como segundo jefe al Gobierno Militar de Cádiz. Al mes siguiente regresó a la campaña de Marruecos en agosto de 1924, de nuevo como segundo jefe de la zona de Ceuta. Queipo participó con su columna en numerosas y sonadas acciones. Arrestado dos meses en Ferrol, por negligencia en su deber. Fue destituido como gobernador militar de Córdoba por insultos a la Unión Patriótica. En 1926 participa en el intento de derrocamiento de la dictadura conocido como la Sanjuanada. En mayo de 1928 se decidide pasar a Queipo a la reserva, por “indisciplinado, díscolo y difícil de ser mandado”.

Tal fue el grado de insultos vertido contra Primo de Rivera que hijos y otros parientes del dictador le dan una paliza. Tras la fracasada la sublevación de Jaca, Queipo se implicó en el siguente intento republicano en el aeródromo de Cuatro Vientos en el que también participó Ramón Franco, Queipo se hizo con la estación de radio y difundió la falsa noticia de que se había instaurado la República en toda España. Sofocada la asonada consiguió huir en avión en dirección a Portugal. De Lisboa pasa a Francia donde toma contacto con Indalecio Prieto y otros republicanos españoles en este exilio, fue dado de baja en el Ejército “por hallarse ausente de su destino más de dos meses” Todo este periplo convirtió a Queipo de Llano en un popular héroe republicano.

El 14 de abril de 1931. Regresa aclamado a España para ser rehabilitado inmediatamente por el Gobierno Provisional como Capitán General de Madrid, convirtiéndose en uno de los militares fundamentales de la democracia, apoyando como Inspector General del Ejército y como miembro del Consejo Superior de Guerra las reformas de Manuel Azaña.

Se le acusa durante esta época de abusar de su privilegiada posición “enchufismo” lo llamaría el posteriormente aplicado a otros. Ascendido a general de división fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la República Alcalá Zamora, con el que emparentó como consuegro. El 9 de marzo de 1933 es relevado de su puesto por injerencias políticas. En este alejamiento del gobierno ocupa la Dirección General de Carabineros, puesto del que también es destituido por firmar una carta contraviniendo una orden ministerial aunque de nuevo es recuperado como Inspector General de Carabineros por el gobierno de Lerroux

Durante la preparación del golpe, Queipo quería ser en encargado de la sublevación en Valladolid, su tierra. Finalmente se le encomendó Sevilla.

El 17 de julio de 1936 fue informado de que la sublevación estaba en marcha, en ese momento estaba en Huelva y no apareció por Sevilla hasta el día siguiente, a su llegada a Sevilla encontró a sus órdenes al Estado Mayor de la División y a la guardia civil además de un grupo bastante menor del esperado de falangistas y derechistas.

Pese a la oposición de algunos oficiales en distintos acuartelamientos, la indecisión de numerosos oficiales a actuar a favor del gobierno, provoca el éxito de los rebeldes en Sevilla. Queipo manda capturar la Maestranza de Artillería haciéndose así que la mayoría del armamento de la ciudad y negando toda posibilidad de éxito a quien pudiera oponerse a él. Tras algunos enfrentamientos en las calles, algunos incendios de iglesias y casas de gente adinerada la ciudad fue suya. Como capítulo significativo y cumplimiento de la orden de “máxima violencia” que debía ser empleada para someter a la oposición podemos mencionar a los 200 guardias de asalto que tras caer prisioneros fueron ejecutados.

Queipo se convirtió en el señor de Andalucía, especialmente durante los primeros días de la guerra aunque no fue hasta el 28 de febrero de 1937 cuando telegrafía a los gobernadores militares de sus provincias que Ordene a todas las autoridades dependientes de su jurisdicción se abstengan de ordenar aplicación mis bandos en que se imponga última pena, debiendo seguirse procedimiento judicial que indique el auditor …” [

Queipo conocedor de la importancia de la prensa, prohibió tomar fotografías en todo el territorio sublevado, bajo pena de muerte. Además fue el más antifalangista de todos los generales del bando rebelde.

El 26 de julio de 1936 la Junta de Defensa Nacional de Burgos nombra a Queipo de Llano jefe de las fuerzas de Andalucía conocido como el virrey por el poder y la autonomía que ejercía. Se ganó la antipatía de Franco.

Queipo utilizó la radiodifusión como medio de guerra psicológica siendo famosas sus alocuciones radiofónicas en Unión Radio Sevilla, en las que todos los días, enviaba mensajes tanto a los que le escuchaban en su bando como en el contrario en un lenguaje directo y chabacano.

En enero de 1937 dirigió las operaciones de la ocupación de Málaga.

El 2 de diciembre de 1937 se integró en la estructura ideológica del Movimiento Nacional jurando como Consejero Nacional de la Falange.

Terminada la guerra fue ascendido a teniente general, (rango que había sido suprimido por la República). El Duce había aconsejado a Franco por aquellos días que se liberara cuanto antes de todos los elementos de los que no pudiera fiarse para la revolución.

De regreso de Italia de un viaje ordenado por Franco para apartarle un tiempo de su vista, en el tercer aniversario de su golpe en Sevilla dio un discurso en el que habló de Franco acerca de la cesión de la Laureada colectiva de San Fernando a la ciudad de Valladolid y no a Sevilla, también repartió a Falange y la los nuevos políticos del gobierno.

Dentro del aparato Queipo hizo dos enemigos más poderosos que él: el general Varela y Serrano Súñer falangista y ministro de la Gobernación. Ambos intrigaron cerca de Franco, y el 19 de julio de 1939, con varios cargos en su contra, Queipo fue relevado fulminantemente del mando de la División y de la Inspección de carabineros por Franco en Junta Superior de Guerra celebrada en Burgos. Fue sustituido por el general Andrés Saliquet. El discurso de Queipo, fue el pretexto que Franco esperaba desde hacía tiempo.

Queipo estaba acabado. De héroe pasó a villano. Según confesó en sus memorias, se le prohibió entrar en Sevilla y ser citado en la prensa. Vigilado por la policía fue enviado, al no responsabilizarse Argentina de su seguridad personal como embajador, al frente de una misión militar ficticia a la Italia fascista, «al servicio de otros ministerios» como una forma de librarse de su incómoda presencia. En este momento parece que Queipo se arrepintió, pero Franco no lo perdonó en tanto que Jefe de Estado.

Embarcó en el puerto de Barcelona en el buque italiano Augustus llegando a Génova el 18 de agosto de 1939 acompañado por su hija Maruja, su secretario y futuro yerno Juliano Quevedo y un reducido séquito de policías e informadores. En septiembre tuvo su primer permiso por un accidente grave de su hijo Gonzalo. De sus funciones en Italia se sabe poco pero todo lo que hacía era conocido por Madrid. Queipo descubrió que su principal espía era nada menos que su propio ayudante y confidente de toda la vida, el fiel y corpulento teniente coronel César López Guerrero y Portocarrero. Las siguientes solicitudes de permisos fueron sistemáticamente denegadas por el ministro del Ejército general Varela. Aunque una vez destituido por Franco, el 18 de junio de 1942 volvió discretamente de su exilio como disponible forzoso.

Mediante decreto de 26 de febrero de 1944, se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando en su categoría de Gran Cruz, la cual había solicitado en vano al acabar la guerra, posiblemente por sus discrepancias con el general Franco, quien el 6 de mayo hace su 5ª visita a Sevilla para imponer la Laureada al teniente general Queipo de Llano. El Generalísimo se la impuso en público en un acto en la plaza de España de Sevilla.

En los años sucesivos del franquismo, el general Queipo de Llano fue prácticamente borrado de la memoria del Régimen. Estuvo entre los 16 generales ennoblecidos por Franco, como marqués de Queipo de Llano (1950).

Falleció el día 9 de marzo de 1951 en su Cortijo en Camas.

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