Rosario Sánchez Mora

Rosario Sánchez Mora (La Dinamitera)

Villarejo de Salvanés 1919 – Madrid 2008Rosario%20Sánchez%20Mora%20porta[1].JPG

A los 16 años llega a Madrid, donde empieza a militar en el partido comunista. En julio de 1936 está trabajando como aprendiz de corte y confección en un Círculo Cultural de las Juventudes Socialistas Unificadas en Madrid.

Con diecisiete años se incorporó a las Milicias Obreras del Quinto Regimiento partiendo el 19 de julio de 1936 hacia el frente de Somosierra para frenar a las tropas del general Mola. Rosario, aunque sin instrucción militar alguna, participó junto con otras milicianas, en el frente en primera línea. Tras dos semanas de lucha en las que lograron contener a los rebeldes, la guerra en este sector se estabiliza, Rosario es entonces destinada a la sección de dinamiteros para fabricar bombas de mano caseras, en estas tareas perdió la mano derecha en un accidente, Miguel Hernández le dedicó un poema (Rosario, dinamitera). Fue operada en el hospital de sangre de la Cruz Roja en La Cabrera salvando la vida. Tras su salida del hospital, se reincorporó a la división, como encargada de la centralita del Estado Mayor Republicano en Ciudad Lineal en la capital.

En el verano de 1937, en Brunete, Rosario fue elegida para ser la jefa de cartería de su división, con la categoría de sargento, encargada de ser el nexo de unión con el Estado Mayor en la capital y de llevar la correspondencia de los soldados. Desempeñó esta labor hasta el fin de la batalla de Brunete el 25 de julio de 1937. Cuando los republicanos son derrotados, marchó con los hombres del Campesino a sus cuarteles de Alcalá de Henares. Poco después empezó a trabajar en la oficina que Dolores Ibárruri, la Pasionaria, había organizado en el nº5 de la calle de Zurbano de Madrid para reclutar mujeres que cubrieran los puestos de trabajo que los hombres dejaban libres cuando marchaban al frente. Trabajó allí hasta que dio a luz a su hija Elena.

Tras la guerra, Rosario, intentó escapar por Alicante con su padre, dejando a su hija con la segunda mujer de éste. Allí fueron capturados, y conducidos a un campo de prisioneros (de los Almendros), el padre fue fusilado, Rosario fue liberada y trasladada semanas después a Madrid, donde fue detenida de nuevo por vecinos falangistas de su pueblo, que la encarcelaron en la prisión de Villarejo y después en la de Getafe, mientras se le incoaba un procedimiento sumarísimo de urgencia. La petición fiscal de muerte fue conmutada por 30 años de reclusión por un delito de adhesión a la rebelión.

Fue trasladada a la prisión de Ventas y siguió un periplo carcelario por las prisiones de Durango, Orúe y, finalmente, la de Saturrarán. El 28 de marzo de 1942, tras sufrir tres años de encierro, fue puesta en libertad, ese mismo día de su liberación moría Miguel Hernández en la prisión de Alicante.

Fue condenada a destierro a 200 kilómetros de su pueblo y se instaló en El Bierzo. Su hija estaba al cuidado de su suegra. Supo que su marido había rehecho su vida en Oviedo una vez que el régimen franquista anuló los matrimonios civiles de la República. Rosario volvió a casarse y tuvo otra hija, pero se separó al cabo de dos años. Se dedicó a vender tabaco de contrabando en la plaza de Cibeles. Posteriormente montó un estanco en Madrid, en la calle Peña Prieta del barrio de Vallecas.

Rosario falleció el 17 de abril de 2008. Durante el sepelio estuvo acompañada de la bandera tricolor y personalidades destacadas del PCE.

 

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