Joaquín Pérez Salas

Joaquín Pérez Salas

Sevilla 1886 – Murcia 1939

Militar de carrera y tradición familiar que sirvió en el arma de artillería, varios de sus hermanos participaron también como oficiales en la Guerra Civil.

En 1905 ingresó en la Academia de Artillería donde se licenció cinco años después siendo el número uno de su promoción. Sirvió en varios destinos y en 1926 participó en la Sanjurjada contra la dictadura de Primo de Rivera. Tras ser expulsado del ejército fue readmitido con la amnistía de Berenguer de febrero de 1930. En 1931 acató el nuevo régimen republicano.

En julio del 36 se mantiene leal a la República viendo como su familia queda dividida, cuatro de los hermanos tres se mantienen del lado republicano mientras que el quinto se pone del lado rebelde. Joaquín parte con dos baterías de artillería al sector de Córdoba, participando a finales de agosto en la fracasada ofensiva sobre la ciudad aunque siendo las fuerzas bajo su mando las que más cerca estuvieron de entrar en la ciudad.

En la ofensiva que Queipo de Llano inició y que tenía entre otros objetivos la conquista de Pozoblanco, fue Joaquín Pérez Salas el responsable de hacerle frente. Pérez Salas reorganizó sus unidades y se negó a evacuar la ciudad que ya sus superiores habían dado por perdida. Su actuación no solo consiguió mantener sus posiciones sino que además recuperó territorio y causo importantes pérdidas de material al enemigo. Por esta actuación en Pozoblanco fue propuesto para la Placa Laureada de Madrid. Queipo refiriéndose a él dijo a través de Radio Sevilla que era una lástima que un jefe tan bueno estuviese en el lado rojo y que lamentaba tener que verse obligado a fusilarlo.

Tras la reorganización del Ejército Popular, Pérez Salas pasó a mandar la 19.ª División cuyo cuartel general estaba en Pozoblanco, a partir de mayo mandó el recién creado VIII Cuerpo de Ejército. Desde este puesto consiguió resistir las ofensivas rebeldes. Durante unos días recibió el mando del Ejército de Extremadura siendo sustituido en este puesto por el teniente coronel Ricardo Burillo.

Destinado a Valencia, el 5 de mayo de 1938 fue ascendido a coronel.​ Meses después, tras varias derrotas republicanas en el frente de Extremadura, Pérez Salas solicitó el mando del VIII Cuerpo de Ejército, que le es concedido el 12 de agosto. El día 22 el avance franquista se detiene consiguiendo los republicanos en días posteriores recuperar algunas posiciones.

El 13 de septiembre recibe la orden de capturar Córdoba, el 22 inicia el ataque que no consigue romper las defensas enemigas, el 5 de octubre la operación queda cancelada.[]

En marzo de 1939, tras el golpe de Casado, el nuevo Consejo Nacional de Defensa nombra a Pérez Salas comandante de la Base Naval de Cartagena puesto que ocupa el 8 de marzo.]​ Las siguientes semanas son de espera del final de la guerra que ya se ve cerca.

El 29 de marzo parte de Cartagena el petrolero Campilo, con refugiados que huyen de la inminente llegada de los rebeldes, Pérez Salas rechaza la invitación de subir a bordo. Al día siguiente los rebeldes toman la ciudad, Pérez Salas es detenido, encarcelado y trasladado a Murcia donde fue juzgado por rebelión militar y condenado a muerte. Finalmente fue fusilado el 4 de agosto. En el momento de su fusilamiento gritó: “¡Viva la República! ¡Viva Cristo Rey!”.

 

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